La esperanza que es donde se asienta el optimismo siempre opera como un alivio. Es un gesto de fe y de confianza, es una fuerza impulsora del alma humana. Es el punto desde donde emprendemos nuestros sueños y realizamos los proyectos de vida.
Este año 2020 ha sido perturbador para el mundo, y como es lógico igual lo ha sido para nosotros de manera particular. La pandemia altera todo el ritmo cotidiano.
Y al entrar diciembre parece como si se sintiera un alivio sólo al pensar que terminará el 2020. Y es bueno que así sea, aunque no resulte una panacea que acabe con el COVID-19.
Vendrá un nuevo año y debemos asimilar las lecciones en todos los órdenes. Y que al terminar el año no acaba la pandemia.


