POR FERNANDO RODRÍGUEZ
Lic. en Comunicación Social versión periodismo
Master en Relaciones Públicas
En tiempos de crisis es cuando se conocen los verdaderos líderes de los pueblos porque en la cotidianidad, normalidad y abundancia, cualquiera se luce ostentando virtudes y cualidades que ante la primera prueba de fuego, se caen dejando al descubierto su verdadera naturaleza.

Nuestro país, al igual que el mundo, sufre la embestida del COVIC 19 y la situación de vulnerabilidad hospitalaria y social en que nos ha encontrado, ha hecho surgir lo mejor y lo peor de nuestra sociedad tanto en el sector oficial como en la oposición y la sociedad civil.
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El gobierno está jugando su papel y al frente de la crisis ha puesto de voceros a dos funcionarios que gozan de un grado de credibilidad que deben preservar sin dejarse provocar ni caer en la defensa de hechos cuestionables que puedan empañar sus ejecutorias.
Por el contrario, deben estar alertas porque en el ambiente de emergencia en que vivimos, muchos compañeros de partido que han hecho de la política y el ejercicio de cargos públicos una fuente de enriquecimiento espurio, están, como buitres, al acecho.
Esa insaciable voracidad económica que los lleva a ver hasta en la desgracia del pueblo una oportunidad de riquezas, debe ser mantenida a rayas y la oposición, junto a la prensa independiente y la sociedad civil, cumplen con su deber al denunciar, con pruebas, esos aprestos de corrupción.
Todos debemos mantenernos ecuánimes y alerta para que la desgracia que vive el pueblo, no se convierta en una nueva oportunidad de enriquecimiento ilícito e inmoral. Al final, el pueblo sabrá otorgar los meritos correspondientes a cada uno de los actores en este drama que vivimos.


