Por Lorenzo Taveras
Economista/Politólogo
El mundo atraviesa una etapa de fragilidad económica que no podemos pasar por alto.

El informe de Naciones Unidas Word Economic Situation and Prospects as of mid 2026 advierte que el crecimiento global apenas alcanzará un 2,5% este año, golpeado por la crisis energética en Oriente Medio y el encarecimiento de fertilizantes. La inflación se mantiene elevada y los riesgos se inclinan hacia el lado negativo.
En América Latina, el panorama es aún más complejo. La región crecerá apenas 1,8%, por debajo del promedio mundial.
Los exportadores de petróleo como Brasil, México y Colombia aprovechan los precios altos, mientras que los importadores netos, especialmente en el Caribe y Centroamérica sufren el impacto directo en sus costos de energía y transporte.
La escasez de fertilizantes amenaza la producción agrícola en países como Brasil y Argentina, lo que repercute en toda la región y eleva el costo de los alimentos. A esto se suman tensiones sociales que ponen a prueba la estabilidad política.
En medio de este escenario, República Dominicana se destaca con un desempeño relativamente mejor. Se proyecta un crecimiento de entre 3,5% y 4% en 2026, impulsado por el turismo, la construcción y los servicios.
Sin embargo, no estamos blindados. Nuestra dependencia de combustibles importados nos expone a la volatilidad internacional, y el encarecimiento del financiamiento externo podría presionar las cuentas públicas.
El turismo, motor de nuestra economía, también enfrenta riesgos: mayores costos de vuelos y una posible reducción de la demanda global.
Retos que identifico
• El alza del petróleo encarece transporte y electricidad en nuestro país y en gran parte de América Latina.
• El turismo, aunque sólido en República Dominicana, es vulnerable a la crisis energética global.
• La deuda externa se vuelve más costosa en un entorno financiero internacional adverso.
• La inflación importada afecta alimentos y fertilizantes, presionando el costo de vida de las familias.
• La crisis del suministro de los fertilizantes para la producción alimentaria.
• La politica concernientes al aspecto del desarrollo de los semiconductores.
Mis propuestas al corto plazo
Creo que debemos actuar con rapidez y pragmatismo:
1. Diversificar la matriz energética para reducir nuestra dependencia del petróleo.
2. Fortalecer el turismo con mercados emisores alternativos y una oferta cultural y ecológica más robusta.
3. Gestionar la deuda con prudencia, priorizando financiamiento concesional y renegociando plazos.
4. Impulsar la producción local, apoyando la agricultura con subsidios focalizados y tecnología.
5. Proteger a los más vulnerables mediante subsidios energéticos y alimentarios temporales y focalizados.
6. Nuevas alianzas estratégicas con países de la región para suministro de petróleo y derivados.
La República Dominicana tiene la oportunidad de consolidar su crecimiento en medio de un entorno global adverso. América Latina enfrenta un camino más difícil, con menor crecimiento y mayores tensiones sociales.
Si logramos anticipar riesgos y fortalecer nuestra resiliencia interna, podremos no solo resistir la tormenta internacional, sino también proyectarnos como un referente de estabilidad en el Caribe. Esa es la tarea inmediata y el desafío histórico que tenemos por delante.



