SANTO DOMINGO.- El presidente Luis Abinader advirtió este domingo en el discurso que en su gobierno que inicia hoy, «no se permitirá, bajo ningún concepto, que la corrupción del pasado quede impune, y el que robó dinero del pueblo, tiene necesariamente que pagar en la justicia por sus actos».

El mandatario enfatizó en su alocución desde el Salón de la Asamblea Nacional que «quiero hacerles una advertencia a los nuevos funcionarios que me acompañarán en el gobierno del cambio: No voy a tolerar ningún acto de indelicadeza y mucho menos de corrupción en mi gobierno».
Anotó que el funcionario que se equivoque con el dinero del pueblo, será inmediatamente destituido y puesto a disposición de la justicia. Estamos convencidos de que la corrupción de arriba incentiva la de abajo, que es la delincuencia, que se traduce en inseguridad. Y ambas tienen que ser combatidas sin tregua».
Entrando al despacho presidencial. #EstamosCambiando pic.twitter.com/DhVW5aLJYw
— Luis Abinader (@luisabinader) August 16, 2020
Al agregar sobre la corrupción y los que han usado los recursos del Estado para su provecho, sintetizó que «hoy, aquí, les digo que nuestra democracia ha sido dañada. en este punto quiero ser muy claro, preciso, y contundente».
Abinader apuntó que «quiero reiterar para que nadie se confunda, que no habrá impunidad para la corrupción del pasado, ni tampoco para la que se cometa en el futuro».
Señaló el Ejecutivo de la Nación que estás comprometido con el pueblo dominicano, con su familia y con la memoria de su padre, a encabezar un gobierno trasparente y ético, donde el dinero del pueblo se maneje con total y absoluta pulcritud.

«Como ven, los retos son difíciles y habrá quien sienta que su ánimo flaquea ante la colosal magnitud de la tarea. No es el caso de los dominicanos y dominicanas y, gracias a su inspiración, tampoco el de su presidente», adujo.
Indicó que los recursos materiales son siempre limitados, las capacidades de las que depende el éxito, la creatividad, la persistencia, la disciplina, la solidaridad, el valor y la fe, son infinitas y constituyen el mejor patrimonio que tiene este país.
Adujo que sin embargo, estos dones no servirán de nada sin unidad de acción, una unidad que nos concierne a todos, por encima de siglas, ideologías y partidismo.
Camino largo y oscuro

El presidente Abinader subrayó que «el camino es largo y oscuro y quien tenga la tentación de recorrerlo solo y sin luces, no llegará a ninguna parte. Por ello, en los próximos días me reuniré con todo el liderazgo nacional para abordar y discutir juntos las soluciones que requiere nuestro país.
Manifestó que la emergencia sanitaria y sus tremendas consecuencias en el tejido económico y social nos exigen estar a la altura de las circunstancias como pocas veces ha ocurrido en la Historia de nuestra nación.
«Tenemos un examen con la historia y con las próximas generaciones que nos pedirán cuentas de nuestras acciones. Hemos de mostrar al mundo lo que somos capaces de hacer unidos en nuestra diversidad y fuertes en nuestra lucha», expresó
Subrayó que con ese ánimo asume la investidura como presidente de todos los dominicanos y dominicanas, como su primer servidor y con el compromiso de que este gobierno se recuerde como el que comenzó un nuevo tiempo de cambio, unidad, y verdadero desarrollo económico y social.
«Este gobierno no será de unos contra otros. Soy el presidente de todos en una nación de ciudadanos libres e iguales que tienen como objetivo histórico proteger y reconstruir nuestro país, donde somos mucho más que diez millones de personas que viven en esta parte del mundo», expuso.
Refirió que «una democracia de calidad, a las puertas de la tercera década del siglo XXI, requiere una rendición de cuentas vertical. Esto supone un sistema de frenos y contrapesos entre los poderes del Estado, para que ninguno prevalezca sobre otro».
El gobernante dijo El gobierno debe estar sometido a una fiscalización ciudadana permanente y transparente. «Eso también es democracia y no sólo la emisión puntual de la expresión ciudadana que representa el depositar una boleta en una urna cada cuatro años».
Señaló que un reconocimiento pleno de los derechos fundamentales de la ciudadanía exige también la existencia de un régimen justo de consecuencias para aquellos que violen la Ley, sin ningún tipo de privilegio o impunidad, y de una distribución socialmente equitativa de los frutos del crecimiento económico y de la riqueza nacional.
Somos una forma de ver la vida con los valores de la paz, la convivencia, la solidaridad y el progreso, como corresponde a un país que quiere ser construido y disfrutado tal y como quiere su gente. Nuestra gente. Nosotros. Un «nosotros» que no excluye a nadie porque es expresión de un espíritu colectivo de libertad y justicia que siempre ha guiado a nuestro pueblo.



