SANTO DOMINGO.– La caída excesiva del cabello no siempre responde a un problema estético ni debe atribuirse automáticamente al estrés. Puede estar relacionada con alteraciones hormonales, deficiencias nutricionales y enfermedades que requieren evaluación médica.
Así lo explicó la tricóloga Brigit Castillo durante una entrevista en el programa Código Salud, donde señaló que es importante distinguir entre la pérdida habitual de pelo y las alteraciones que producen disminución de la densidad capilar.
La especialista indicó que una persona puede perder normalmente entre 100 y 150 cabellos al día, pero advirtió que un aumento persistente de esa cantidad o la aparición de zonas despobladas merece atención profesional.
Castillo explicó que los niveles bajos de hierro, ferritina, vitamina D y zinc pueden influir en la salud del cabello. También mencionó los cambios hormonales, las dietas demasiado restrictivas, las cirugías y la pérdida acelerada de peso como posibles desencadenantes.
Según la dermatóloga, algunas personas presentan caída capilar después de utilizar medicamentos para adelgazar o someterse a procedimientos bariátricos, situaciones que pueden acompañarse de cambios nutricionales y estrés fisiológico.
La especialista diferenció estos episodios del efluvio telógeno, una alteración del ciclo capilar que suele ser temporal, de determinadas alopecias en las que el folículo se debilita progresivamente y puede producirse una pérdida permanente del cabello.
La entrevistada también abordó la relación entre las enfermedades autoinmunes y algunas formas de alopecia. Explicó que determinadas afecciones inflamatorias pueden dañar los folículos pilosos y provocar cicatrices que impiden el crecimiento de nuevo cabello.
Entre las condiciones que mencionó figuran el lupus y los trastornos de la tiroides, incluido Hashimoto.
Castillo insistió en que identificar la causa es fundamental para evitar tratamientos inadecuados, especialmente cuando aparecen zonas sin pelo, inflamación del cuero cabelludo o una pérdida progresiva de densidad.
Asimismo, señaló que los pacientes con deficiencias persistentes de hierro deben ser evaluados para determinar su origen, en lugar de limitarse a consumir suplementos sin supervisión.
En cuanto a los productos utilizados para combatir la caída del cabello, Castillo cuestionó la eficacia de algunos remedios populares.
Durante una dinámica del programa calificó el romero con tres puntos sobre diez y la biotina con dos, mientras destacó el minoxidil como una de las opciones con mayor utilidad clínica para determinados tipos de alopecia.
También explicó que los champús comercializados como anticaída no resuelven por sí solos los problemas que afectan al folículo piloso.
Sobre los exosomas y las terapias inyectables, señaló que todavía existen limitaciones en la evidencia científica y que los resultados dependen del diagnóstico, la sustancia utilizada y las características del paciente. Advirtió que ningún procedimiento debe aplicarse sin conocer previamente la causa de la pérdida capilar.
La tricóloga destacó que el tratamiento debe adaptarse a cada persona y que, en determinados casos, requiere la participación de especialistas en endocrinología, nutrición u otras áreas médicas.
También recordó que la dermatitis seborreica mal controlada puede contribuir a la caída del cabello debido a la inflamación del cuero cabelludo.
Castillo recomendó evitar la automedicación, el consumo indiscriminado de vitaminas y las preparaciones caseras sin respaldo clínico.
Su principal mensaje fue que la pérdida persistente de cabello debe investigarse desde sus posibles causas, porque atender únicamente sus manifestaciones externas puede retrasar el diagnóstico y el tratamiento de una condición subyacente.



