SANTO DOMINGO.- La decisión del flamante presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, de designar, justo una semana después de asumir el cargo, un nuevo jefe de su misión diplomática en la República Dominicana, rompe con una recurrente conducta de tardanza en esa responsabilidad y manda una clara señal de su interés en las relaciones bilaterales en todos los órdenes.
Porque, que se recuerde la tardanza en la designación de los embajadores de Estados Unidos en gestiones del Partido de la Liberación Dominicana estuvo matizada por cuestiones políticas y conflictos internos entre ambas naciones.
A principios de 1998, siendo Leonel Fernández presidente de la República, las relaciones entre EEUU y República Dominicana se resintieron por el uso inconsulto aquí de propiedad intelectual norteamericana y por el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba, lo que provocó una declaración de la embajada, en la que afirmaba que tal decisión fue “decepcionante”.
El gobierno dominicano acordó el restablecimiento de sus relaciones con Cuba en ese año, un día después de que Fernández, se marchara a Chile a participar en la II Cumbre de las Américas donde se encontraría con su colega norteamericano Bill Clinton.
En relación a la tardanza o irregularidad de la ratificación del nuevo representante diplomático, se estima que es por la burocracia oficial, lo que, según explican autoridades norteamericanas, no forma parte de ninguna política hacia el país.
En abril de 1994 el gobierno de EEUU anunció a Donna Jean Hrinak como la nueva embajadora en el país, en sustitución de Robert Pastorino, un diplomático que permaneció en el cargo desde febrero del 1992 hasta junio del 1994.
En abril del 1994 el gobierno de EEUU anunció la designación de Donna Jean Hrinak como nueva embajadora en sustitución de Pastorino, quien permaneció en el cargo entre febrero de 1992 y junio de 1994. Ella se convirtió a partir de entonces en la primera mujer estadounidense que representa su país en ese cargo en República Dominicana, y fue designada por el presidente Bill Clinton.
Tras su salida, la misión diplomática norteamericana estuvo dirigida por la encargada de negocios de ese momento, Linda Watt, mientras que Hrinak partió hacia Bolivia donde fue enviada como embajadora en ese país suramericano.
Tras varios meses sin embajador titular, la sede diplomática norteamericana acogió en abril del 1998 a la puertorriqueña Mary Carmen Aponte como la nueva embajadora, pero no fue ratificada por el Congreso estadounidenses, por lo que un año fue ratificada la designación de Charles Manatt, abogado del comité demócrata durante la reelección de Clinton en 1996, y asistente del gobernador demócrata Ferry Sandford, de Carolina del Norte.
En diciembre del 1999, el entonces presidente Leonel Fernández recibió sus cartas credenciales de Manatt en el Palacio Nacional.
Tras concluir su mandato, en marzo de 2001, la misión diplomática norteamericana estuvo al frente de otra mujer, Janice Jacobs, quien provenía de la Oficina de Asuntos Consulares de Washington.
Fue sustituida por Hans H. Hertell (2001-2007), cuya designación coincidió con la gestión de Hipólito Mejia (2000-2004) y quien llego al país en noviembre de ese año y presentó sus credenciales al ex presidente Mejía tres días después.
Hertell terminó su misión en mayo del 2007, cuando se marchó hacia EEUU.
Desde esa fecha, la misión diplomática estuvo dirigida de manera provisional por Roland W. Bullen, embajador interino, quien era ministro consejero titular.
En enero del 2007 el presidente Bush nominó a Robert Fannin como el nuevo embajador estadounidense en Santo Domingo en sustitución de Hertell, quien debió esperar un largo tiempo para asumir a la espera de su ratificación en el Senado norteamericano.
En esta gestión que comienza Luis Abinader la misión norteamericana está encabezada desde el pasado 20 de este mes por Robert W. Thomas, en sustitución de James W. Brewster, quien se radicará en la República Dominicana como promotor de inversión extranjera, especialmente norteamericana.


