La Copa del Mundo 2026 es diferente. La Selección Mexicana dio un paso adelante y se entregó a su afición en Guadalajara, Jalisco. A su llegada a la sede del partido ante Corea del Sur, los jugadores de México salieron a convivir por unos minutos con sus seguidores.
Javier Aguirre pidió la reconciliación entre el público y México, y sus jugadores lo entienden. El preludio lo protagonizó Armando ‘Hormiga’ González, el ídolo local, quien se asomó por una ventana para saludar a los aficionados que lo esperaban a las afueras del hotel de concentración. Después, otro jugador, entre las sombras, señaló hacia abajo indicando que iban hacia la puerta, y la alegría explotó.
La gente, que había esperado por casi una hora desde el arribo del Tri, cantaba y apoyaba a su equipo a solo unas horas de enfrentar su segundo partido de la Copa del Mundo 2026.
La resistencia tuvo recompensa, pues los futbolistas salieron a agradecer el gesto, algo que pocas veces ha sucedido. La plantilla de 26 jugadores, con Guillermo Ochoa al frente, salió a unirse a su gente.
Primero llegó el agradecimiento a Armando González y el “¡Hormiga, Hormiga, Hormiga!” al unísono; después, el reconocimiento al motor de México contra Sudáfrica: “¡Quiñones, Quiñones!”, héroe del Atlas en otra época y ahora figura del combinado nacional.
Había más: un homenaje a Guillermo Ochoa, quien hace unos días anunció su retiro después de la justa mundialista. El “¡Ochoa, Ochoa!” retumbó para el arquero que suma seis Copas del Mundo.
La Selección Mexicana es de la afición, dice el ‘Vasco’, y la afición se entregó a ellos. En una selfie que se tomó el equipo con sus fieles seguidores, retumbó el “¡Sí se puede, sí se puede, sí se puede!” para apoyar a un conjunto mexicano que ha prometido una Copa del Mundo histórica, un Mundial diferente.



