SANTO DOMINGO.- El conocido síndrome de ovario poliquístico (SOP) tiene oficialmente un nuevo nombre: síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP), denominado PMOS por sus siglas en inglés.
La endocrinóloga Yahidee Belén explicó durante una entrevista que el cambio busca reflejar que la condición no se limita al ovario, sino que involucra hormonas y metabolismo.
La modificación fue anunciada internacionalmente el 12 de mayo de 2026 después de un proceso de consenso de 14 años que involucró a más de 50 organizaciones profesionales y de pacientes y recibió más de 22.000 respuestas en consultas globales.
La Endocrine Society señala que afecta aproximadamente a una de cada ocho mujeres y que el nuevo término pretende corregir la idea errónea de que el problema consiste simplemente en tener “quistes” en los ovarios.
El cambio de nombre no significa que hayan desaparecido los criterios utilizados para identificar la enfermedad.
El diagnóstico continúa considerando alteraciones de la ovulación o ciclos menstruales irregulares, signos clínicos o bioquímicos de exceso de andrógenos y características ováricas específicas, una vez descartadas otras causas.
No todas las pacientes presentan ovarios con apariencia poliquística y los quistes ováricos convencionales no son requisito indispensable para tener el síndrome.
Belén destacó precisamente que el abordaje puede requerir endocrinología y ginecología, y en casos de dificultad reproductiva puede incorporarse un especialista en fertilidad.
“Debe trabajarse de manera multidisciplinaria”, sostuvo durante la conversación.
Uno de los motivos del nuevo enfoque es la relación de la enfermedad con la salud metabólica. Belén señaló que pueden presentarse resistencia a la insulina, exceso de peso, acumulación de grasa abdominal y alteraciones de los lípidos, además de problemas de ovulación y fertilidad.
Las guías internacionales confirman que la resistencia a la insulina desempeña un papel importante en la fisiopatología del SOMP y que estas pacientes tienen mayor riesgo de alteraciones de la glucosa y diabetes tipo 2.
Sin embargo, hay un matiz clave: la resistencia a la insulina no está presente obligatoriamente en todas las pacientes ni es un requisito diagnóstico, y las guías actuales advierten que las pruebas de insulina disponibles tienen utilidad clínica limitada y no deben emplearse rutinariamente para diagnosticarla.
Por eso, tampoco sería correcto afirmar que toda mujer con SOMP necesariamente tiene resistencia a la insulina.
La alimentación y la actividad física forman parte del manejo, pero no existe una única “dieta para el ovario poliquístico”.
Durante la entrevista, Belén recomendó reducir alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas y exceso de productos refinados, además de estructurar las comidas con vegetales, fuentes de proteína y carbohidratos en proporciones equilibradas.
Las recomendaciones internacionales coinciden en que una alimentación saludable y la actividad física deben promoverse en todas las mujeres con SOMP, incluso cuando no necesiten perder peso, y que el tratamiento debe adaptarse a síntomas, objetivos reproductivos, perfil metabólico y preferencias personales.
Esto también significa que los cambios de estilo de vida son parte del tratamiento, pero no sustituyen por sí solos el seguimiento médico cuando existen irregularidades menstruales, hiperandrogenismo, diabetes, infertilidad u otras complicaciones.
La nueva denominación pretende, en definitiva, cambiar también la forma en que se entiende la enfermedad: de un problema aparentemente limitado a los ovarios a una condición hormonal y metabólica que puede acompañar a la mujer durante distintas etapas de la vida.
La OMS advierte que estas pacientes presentan mayor riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión, colesterol elevado, obesidad, apnea del sueño y alteraciones endometriales, aunque el riesgo individual varía considerablemente.
La propia Belén señaló que ciclos irregulares, exceso de vello, alteraciones metabólicas o problemas de fertilidad pueden requerir evaluación conjunta y que no todo síntoma hormonal tiene necesariamente la misma causa.
El objetivo del cambio de SOP a SOMP, según la iniciativa internacional, es precisamente favorecer diagnósticos más completos y reducir la fragmentación entre ginecología, endocrinología, metabolismo y salud reproductiva.



