SANTO DOMINGO.- La República Dominicana debe prepararse para convertir el eventual potencial de sus minerales críticos en capacidades económicas, humanas e institucionales que contribuyan al desarrollo del país, planteó este miércoles Martín Valerio Jiminián, director ejecutivo de la Cámara Minera Petrolera de la República Dominicana (CAMIPE).
Durante su participación en un panel sobre minerales críticos realizado en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en Washington, D.C., Valerio Jiminián sostuvo que el país cuenta con una base jurídica para desarrollar su industria minera, pero necesita fortalecer sus procedimientos institucionales para responder a proyectos complejos y de largo plazo.
“El problema no consiste en reducir regulación. Consiste en hacerla más clara, coordinada, trazable y previsible”, afirmó durante el encuentro, realizado como parte de la Semana Dominicana en Estados Unidos, organizada por la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (AMCHAMDR).
El panel reunió a representantes del Gobierno dominicano, organismos multilaterales y el sector privado para abordar las oportunidades y desafíos derivados del creciente interés internacional por los minerales críticos y la reorganización de las cadenas globales de suministro.
La presentación estuvo a cargo de Giselle Valera, presidenta de Barrick Pueblo Viejo, miembro del Consejo de Directores de AMCHAMDR y vicepresidenta de CAMIPE. También participaron el ministro de Energía y Minas, Joel Santos; Manuel Tavares; Carolina Rojas, del BID, y Ana Margarita Trujillo, de BID Invest.
Reglas claras y procesos más ágiles
Valerio Jiminián señaló que un inversionista puede operar bajo estándares ambientales exigentes, pero enfrenta mayores dificultades cuando existe incertidumbre sobre las instituciones responsables de tomar decisiones, los requisitos que debe cumplir, la duración de los procedimientos y la coordinación entre las distintas entidades del Estado.
En ese contexto, reiteró propuestas de CAMIPE para fortalecer la competitividad del sector, entre ellas la creación de una Ventanilla Única Minera, la digitalización de los procesos, una mayor coordinación entre instituciones, la trazabilidad de los expedientes, plazos razonables y reglas claras desde la exploración hasta el cierre de las operaciones.
“Agilizar no significa flexibilizar. Podemos tener evaluaciones ambientales rigurosas y procedimientos administrativos eficientes al mismo tiempo”, expresó.
El ejecutivo de CAMIPE agregó que la seguridad jurídica no solo protege al inversionista, sino también al Estado, las comunidades y el medio ambiente, porque permite que los distintos actores conozcan previamente las reglas bajo las cuales se desarrollarán los proyectos.
El desafío de los minerales críticos
Para CAMIPE, la discusión adquiere mayor relevancia ante la importancia que han cobrado los minerales críticos para la tecnología, la transición energética y las cadenas internacionales de suministro.
“En minerales críticos, la previsibilidad regulatoria también forma parte de la seguridad de suministro”, sostuvo Valerio Jiminián.
El representante empresarial planteó que la conversación en República Dominicana no debería concentrarse únicamente en determinar si existen depósitos de tierras raras u otros minerales críticos, sino también en las capacidades que el país podría desarrollar a partir de ese eventual potencial.
Al proyectar una visión hacia 2036, propuso que el país avance en el conocimiento de su territorio, la formación de técnicos y profesionales dominicanos, la atracción de capital y tecnología y el fortalecimiento de sus instituciones.
También planteó que una estrategia en esta materia debería procurar beneficios verificables para las comunidades vinculadas a los recursos, protección del patrimonio ambiental y una posición competitiva de República Dominicana dentro de una eventual cadena hemisférica de minerales críticos.
“El éxito no será descubrir tierras raras. Será convertir un eventual recurso geológico en capacidad país”, afirmó.
Valerio Jiminián concluyó que el impacto de una estrategia nacional sobre minerales críticos debería medirse no solo por el aprovechamiento de los recursos existentes en el subsuelo, sino por las capacidades económicas, humanas e institucionales que el país consiga desarrollar a partir de ellos.
“El verdadero legado no será solamente lo que podamos sacar del subsuelo, sino lo que seamos capaces de construir sobre él”.



