ST. PETERSBURG — Los Rays sabían que enfrentarían un gran desafío ante el favorito al Premio Cy Young de la Liga Americana, Cam Schlittler, la noche del lunes en el Tropicana Field. El as de los Yankees ha demostrado en poco tiempo que está hecho para los grandes momentos, especialmente en ambientes hostiles, y era tan difícil de batear como prácticamente cualquier lanzador del béisbol.
Entonces, ¿cuál era el plan de Tampa Bay de cara al Juego 2 de la Serie Divisional de la Liga Americana?
“Simplemente hacer más o menos lo que hemos venido haciendo todo el año”, dijo el campocorto Taylor Walls.
¿Qué mejor manera de describir el decisivo quinto inning en la victoria de los Rays por 5-2 sobre los Yankees ante otra multitud de 40,226 aficionados, con todas las entradas vendidas?
El rally de cuatro carreras de los Rays para romper el empate comenzó con batazos importantes de dos de los integrantes de sus “Tres Grandes”, y luego la parte baja de la alineación presionó a la errática defensa de los Yankees con una serie de pelotas puestas en juego.
Para cuando terminó el episodio, Schlittler ya estaba fuera del juego, los Rays habían tomado una cómoda ventaja y el manager Kevin Cash estaba contando los outs, la mayoría de ellos a cargo del zurdo Ian Seymour, que los separaban de llegar al Juego 3 en el Yankee Stadium con ventaja de 2-0 en la serie.
En todas las series de postemporada al mejor de cinco juegos, los equipos que han tomado ventaja de 2-0 han terminado ganando la serie en 83 de 93 ocasiones (89%). Los equipos que han ganado los primeros dos encuentros en casa en Series Divisionales bajo el actual formato 2-2-1 han terminado imponiéndose en 33 de 36 ocasiones (92%). La última vez que un equipo remontó un déficit de 0-2 en una serie al mejor de cinco fue en la SDLA del 2017, cuando los Yankees avanzaron después de perder los primeros dos juegos en Cleveland.
Los Rays golpearon primero al aprovechar una serie de fallas defensivas detrás de Schlittler en el primer inning. El cubano Yandy Díaz se embasó por un error del antesalista Ryan McMahon, avanzó a segunda con un sencillo del mexicano Jonathan Aranda y luego anotó cuando los Yankees hicieron un mal tiro al intentar completar dos outs en un rodado del quisqueyano Junior Caminero.
Pero aquel episodio todavía dejó la sensación de ser una oportunidad desperdiciada, porque los Rays anotaron apenas una carrera pese a tres errores y otra jugada defensiva fallida en un rodado de Chandler Simpson. Y eso amenazó con resultar costoso cuando Ben Rice conectó un jonrón del empate ante el dominicano Freddy Peralta en el cuarto capítulo, el primer hit de los Yankees en la noche.
Pero en el quinto inning, los Rays volvieron a hacer lo que han hecho durante todo el año.
Tampa Bay se ponchó menos que cualquier otro equipo de Grandes Ligas esta temporada. El club combinó poder en la parte alta del orden con un enfoque incansable y orientado al contacto a lo largo de toda la alineación. Eso quedó en evidencia desde temprano, cuando Schlittler no consiguió ningún ponche en los primeros dos innings por apenas tercera vez en su joven carrera.
Y la capacidad de los Rays para evitar los ponches desempeñó un papel enorme en el quinto inning. Aranda abrió el episodio con un sencillo y luego Caminero conectó un doble de 112.4 mph hacia el jardín derecho-central para colocar a dos corredores en posición de anotar.
Entonces llegó al plato Liam Hicks, el receptor de contacto que se ha acoplado perfectamente desde que se unió a los Rays en la Fecha Límite de Cambios. Hicks conectó un rodado hacia el segunda base Jazz Chisholm Jr., quien optó por sacar el out en primera en lugar de intentar retirar a Aranda en el plato.
Eso dejó el turno para Simpson, el jugador más difícil de ponchar en una alineación construida en torno a ese concepto, con un corredor en tercera. Simpson conectó un rodado a la izquierda de la lomita que el campocorto George Lombard Jr. no pudo controlar y levantó el puño derecho mientras corría hacia primera base, después de darle a Tampa Bay una ventaja de dos carreras.
Eso fue todo para Schlittler, cuyos dos ponches fueron su menor cantidad del año e igualaron su cifra más baja en cualquier juego de su carrera. Pero los Rays no habían terminado. Simpson se robó la segunda base y Jonny DeLuca se embasó gracias a otro error de Lombard.
Todavía necesitados de un gran batazo que rompiera el juego, los Rays lo consiguieron de Richie Palacios. En el octavo pitcheo del zurdo Brent Headrick, Palacios conectó un sencillo de dos carreras por el medio.



