WHASINGTON.- Donald Trump está ya en plena campaña de cara a las elecciones de mitad del mandato que tendrán lugar en noviembre.
El presidente de Estados Unidos, en un mitin en Nebraska, se vino arriba y aseguró que Irán podría «arrasar» Los Ángeles y San Diego.
«Es un precio pequeño a pagar por mantener al mundo seguro, por mantener a nuestro país seguro. Pueden destruir una ciudad. Que destruyan Los Ángeles, que destruyan San Diego», proclamó en pleno mitin.
Obviamente, las declaraciones no han sentado nada bien a los políticos californianos que no han tardado en dar réplica a Donald Trump.

El primero, Gavin Newsom, gobernador de California, quien condenó el comentario y lo calificó de «desquiciado y peligroso».
Por su parte, la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, apuntó a que el comentario fue una amenaza, además de un intento de «incitar a ataques contra vidas estadounidenses».
Tras las críticas, la Casa Blanca reaccionó rápidamente para asegurar que el presidente se refería a ciudades norteamericanas que se habrían visto amenazadas por Irán, si él no hubiese iniciado la guerra contra ellos a finales de febrero.
La realidad es que en directo, y viendo la reacción desaforada del público de Nebraska, aplaudiendo el comentario, no daba esa sensación que transmite la Casa Blanca.

Conviene señalar que, tanto Los Ángeles como San Diego, disponen de importantes instalaciones militares, incluyendo puertos navales y bases de la Fuerza Aérea.
Por tal motivo, horas después del comunicado de la Casa Blanca, Gavin Newsom fue un paso más allá y calificó la declaración de «peligrosa, si no traidora».
Y es que, según confirmó el gobernador de California, había tenido que ordenar al Centro Estatal de Evaluación de Amenazas de California que «vigilara la situación, en caso de que agentes extranjeros interpretaran las declaraciones como una invitación a atacar el estado».
Esta agencia se encarga de detectar y prevenir amenazas de seguridad en todo el estado de California y ahora están en alerta.
El alcalde de San Diego, Todd Gloria, fue el último en comentar las declaraciones de Donald Trump, y lo hizo en X, asegurando que la ciudad no era un daño colateral, exigiendo al presidente que mantuviera San Diego «al margen de su discurso bélico imprudente».
Stephen Cheung
También en X, el director de Comunicación de la Casa Blanca, Stephen Cheung, restó importancia a los comentarios de Trump, asegurando que la repercusión mediática que habían tenido no tenían fundamento real.
«Estaba afirmando claramente que las ciudades estadounidenses habrían estado amenazadas si no se hubiera detenido a Irán en busca de armas nucleares», afirmó en X.



