SAN JOSÉ. Costa Rica inauguró su primera megacárcel de máxima seguridad, con capacidad para 5,100 reclusos, inspirada en el modelo penitenciario del presidente salvadoreño Nayib Bukele, como parte de su estrategia para combatir el crimen organizado y reducir el hacinamiento carcelario.
El Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO) fue inaugurado el miércoles 14 de octubre por la presidenta costarricense, Laura Fernández, en el complejo penitenciario La Reforma, en San Rafael de Alajuela, a unos 25 kilómetros de San José.
La obra, valorada en aproximadamente 35 millones de dólares, está destinada a concentrar a líderes de organizaciones criminales, sicarios e integrantes de bandas considerados de alta peligrosidad. Los primeros traslados están previstos para finales de octubre, con un grupo inicial de unos 2,500 internos y una ocupación progresiva hasta alcanzar la capacidad máxima en diciembre.
La prisión cuenta con cinco módulos independientes, cada uno con capacidad para alrededor de 1,020 personas, distribuidos en una infraestructura levantada sobre un terreno de 91,000 metros cuadrados.
Las celdas pueden albergar hasta 60 reclusos y disponen de literas de tres niveles, sanitarios, duchas y un espacio para recibir una hora diaria de luz solar. El complejo también incorpora videovigilancia, monitoreo electrónico permanente y controles reforzados de acceso.
El Gobierno costarricense sostiene que estas medidas permitirán limitar la comunicación y las operaciones delictivas desde prisión. Asimismo, el Ministerio de Justicia estima que el funcionamiento del centro a plena capacidad podría reducir el hacinamiento penitenciario del 59 % al 15 %.
Inspirada en el CECOT de El Salvador
El proyecto tomó como referencia el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), construido por el Gobierno de Nayib Bukele en El Salvador. La iniciativa comenzó durante la administración del expresidente Rodrigo Chaves, quien fortaleció la cooperación con el mandatario salvadoreño y visitó su sistema penitenciario.
La construcción responde al endurecimiento de la política de seguridad costarricense ante el avance del narcotráfico y las disputas entre organizaciones criminales.
Según datos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Costa Rica registró 905 homicidios en 2023, su cifra más alta hasta ese momento. En 2024 se contabilizaron 876 y en 2025, 873.



